El gobierno nacional apela a lo que la Naturaleza da, se extrae y se exporta, para recaudar dólares.
No se preocupa por el resto de los sectores productivos ni promueve otras actividades afectadas gravemente por el modelo económico, que en el mundo no se aplica. Mundo que cierra fronteras e importa lo imprescindible priorizando sus producciones, mientras que en Argentina ocurre lo contrario y así, las industrias sucumben.
Salvo lo que ocurre por ejemplo en el Neuquén, por lo que destaco que se aprovecha lo que genera Vaca Muerta para fortalecer rubros como el turismo, vitivinicultura, piscicultura y la nueva alternativa que constituye el Gas Natural Licuado. En simultáneo se mantienen los servicios que presta el Estado. No quiero plantear competencias sin sentido.
Sí refiero que es la gran oportunidad y se está reflejando en las obras de infraestructura y servicios en toda la provincia, incluyendo la provisión de gas a diversos pueblos que veían pasar los ductos hacia las fronteras internas y externas.
Pero como no se trata de publicitar sino de informar, también cito que en el conglomerado Neuquén/Plottier, se registró un 19,6% de pobreza según el INDEC, mientras que en el orden nacional fue del 32,3%. Hay que trabajar para bajar ese registro por la prioritaria razón que refiere la equidad, y para eso, vemos los procesos de capacitación laboral en marcha.
Pero como el escenario del país es deplorable por el agravamiento de la situación en general, sin duda que lo que hay que reconstruir es mucho, y mucho costará superarlo.
Energía y minería crecen pero la industria restante sigue a la baja por los efectos económicos que han pulverizado el poder adquisitivo.
No hay plata, ciertamente, pero no en el Estado que también está endeudado con el FMI, y se sirve de los beneficios de Vaca Muerta.
Falta en el bolsillo popular y es lo que hay que revertir en nuestra Argentina que podrá ser potencia, pero también, hay que materializar las mejoras con Justicia Social.


