Cinco fueron las marchas en las que abundaron estudiantes y solidarios reclamando la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario que tiene el respaldo de sentencias judiciales.
Desde el poder Ejecutivo se niegan a cumplir alegando lo que nadie cree sobre evitar el déficit fiscal. Han endeudado a tal extremo al Estado Nacional y a su pueblo que no hay número que puedan usar en beneficio del supuesto plan económico. E
stán desbordados a pesar de los U$S 120.000 millones que saldrían por las orejas, cuando ruegan otra vez al FMI, que les giren la oferta máxima de menos de U$S 900 millones. Cifra importante para nuestra percepción pero insuficiente ante la situación económica y financiera. Lo paradójico es que en paralelo se timbearon más de U$S 1.000 millones y perdieron.
Responsables, el presidente, el ministro de Economía y el titular del BCRA, que alegaron un error técnico asegurando un precio que siempre sube, pero en este caso apostando a la baja. Argumento increíble el de un seguro por el que preguntamos quien se quedó con los más de U$S 1.000.000 Millones y en qué condiciones.
Y frente al despilfarro del enjuague, en diversas ciudades del país hubo miles de movilizados pidiendo que el Estado cumpla con sus obligaciones.
Marchas pacíficas a pesar de los impunes infiltrados nunca detenidos de siempre, generando destrucción de bienes públicos y arrojando cascotes para intentar demostrar que los estudiantes eran los violentos, cuando una vez más fueron las víctimas.
Por las políticas con las que quitan dinero al común denominador restando Derechos, y por la repudiable violencia armada y los gases más tóxicos que nunca, contra los que quieren estudiar en condiciones adecuadas con docentes bien remunerados y espacios adecuados del máximo nivel para la formación profesional.
Están al límite de cometer delitos de lesa humanidad asesinando civiles con armas públicas, demostrando que los inspira un modelo dictatorial, anti social y atentatorio del Estado de Derecho.


