Neuquén Patagonia - República Argentina
Fecha de inicio 28 de abril de 2006

¿Hay o no hay recesión?

Defensas políticas ante la realidad frente a versiones que activan las alarmas gubernamentales.

En la gran diversidad de medios de información del país el tema de la salida del ministro de Economía Luis Caputo, fue motivo de proliferación de versiones.

La Agencia Bloomberg tituló una de sus notas refiriendo que la “Economía argentina se hunde en julio y analistas anticipan una recesión técnica”.

Es que no se trata de una coyuntura chismosa sino de la realidad económica que hasta el INDEC informa, con caídas de recaudaciones, cierre de PYMES, despidos laborales, cierre de grandes empresas, innegable crisis en la economía de bolsillo y datos de lo que técnicamente permitir calificar de recesión tras 5 meses y fracción de retroceso económico en general.

Si el PBI cae sucesivamente el caso es calificado de recesión, aunque  la aseveración necesita de tiempos con resultados negativos sostenidos. Ese detalle ya está claramente comprobado en el país.

En Argentina la actividad productiva y comercial está a la baja sostenida desde varios semestres atrás; por efecto de políticas nacionales que degradaron el poder adquisitivo tras limitarse la actualización salarial, a partir del intervencionismo del gobierno limitando o prohibiendo aumentos con acuerdos de parte. Todo sea por mostrar números de un déficit artificial que no incluye la crisis real de la sociedad en general y de la mayoría en particular.

No obstante el presidente, el ministro de Economía y el titular de la Cámara de Diputados ensayan puestas en escena que no condicen con la realidad, argumentado que  terminó el tiempo del sacrificio, que venían los mejores meses y que la solidez económica del Argentina da para enfrentar la diversidad de desequilibrios entre los que suena la también, la comprobada corrida cambiaria e incluso financiera.

Milei dijo que nos salen dólares por las orejas y recientemente “Tengo 125.000 millones de dólares en la billetera para enfrentar una corrida el año que viene”.

En simultáneo se fueron extendiendo los plazos del supuesto cambio año tras año hasta decir directamente que dentro de 30 o 40 años Argentina será etc., etc. Un tiempo durante el que con las condiciones actuales no permitiría  que esa gran mayoría logre transitarlo sana y pacíficamente, como están advirtiendo varios observadores sociales y económicos.

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