Neuquén Patagonia - República Argentina
Fecha de inicio 28 de abril de 2006

Insistir para que algo quede

El Ministro Caputo niega lo que dicen en las calles del país y hasta sus propias estadísticas.

Mientras Karina, Patricia, Martín o Federico juegan sus cartas, Luis Caputo también hace la suya, disimula los efectos internistas y dice que Milei será reelecto y como anticipó, coincide advirtiendo la crueldad anti social refiriendo “¡Agárrense!“. Amenazas si las hay para el pueblo argentino.

El ministro negó la crisis, la corrida financiera y la devaluación del Peso a horas de otro de los ejemplos del desequilibrio con el que el “mercado” respondió a los mensajes expresados en los EEUU por él y por el presidente.

Luis Caputo también está en campaña apoyando la candidatura de Javier Milei, y por ello, va contra Axel Kicillof manifestando que es “el anticristo”, como si ellos fueran modelos de humanismo.

Y como en toda campaña abundan desde ese sector, el desprecio acusando al peronismo o kirchnerismo como prefieren decir, de ser “el infierno”.

Con el dólar y el riesgo país en suba, Caputo insiste en decir sin ponerse colorado, que el proceso económico exhibe “cifras récord” como si estuviera viendo los datos al revés. En este sentido mescló palabras de Milei al referir que el Gobierno “sacó de la pobreza a 12 millones de argentinos”, aclarando que para el futuro “Ni se imaginan las reformas que tenemos en la cabeza”.

Ampliando sus consideraciones argumentó que “El kirchnerismo es el infierno y Kicillof es el anticristo. Y yo entiendo que la gente que lo vea así porque realmente lo es”.

“Ni se imaginan las reformas que tenemos en la cabeza y que va a implementar nuestro presidente si tiene cuatro años más de mandato. Repitiendo las elecciones de octubre de 2025 tendríamos mayoría en Diputados y casi quorum en el Senado. ¡Así que agárrense, porque si todo esto se hizo con el 10 por ciento de representación en Senado y 15 de Diputados, ni les puedo decir lo que se viene si hay una reelección”.

Expresiones que dan cuenta del convencimiento sobre que la sociedad festejaría si esto ocurre, cuando hoy la mala situación social debería al menos, generar un cambio en los mensajes y no amenazar más a las personas.

Ante el fracaso de atraer grandes inversiones foráneas, el ministro también volvió a culpar al peronismo por esa negativa, cuando ellos son los responsables de haber generado mayor desconfianza en el mercado que antes los apoyaran y al parecer hoy, también dominado por el desencanto ante los negocios financieros, y la destrucción de la economía interna.

Otro de los temas criticados fue el relativo a las versiones que reclaman un dólar liberado, como lo prometieron para los empresarios; o al menos con un valor superior, considerando que “Los que piden una devaluación son una momias miserables que piensan solo en sí mismo y quieren una Argentina pobre, donde los empresarios pueden pagar salarios pobres”.

Hablan como si ellos no fueran los gestores de la situación reinante y los endeudamientos con el FMI, generadores de todas las restricciones que afectaron la vida del común denominador.

Alegan también que “la productividad argentina no depende de tener un tipo de cambio alto sino de generar productividad” que “no se genera pagando salarios de 300 dólares a los obreros para que los que tenemos plata podamos construir una casa a 800 dólares el metro”.

Caputo olvida que ellos también han limitado los aumentos salariales interviniendo incluso en las decisiones acordadas en mesas paritarias que luego anularon.

Y como no hay otras consignas repitió lo de un equilibrio fiscal sostenido con ajustes deshumanizados, y la renovación de deudas sin pagarlas y dejarlas que a futuro las reordene quien pueda, agregando la muletilla de “un proceso de desinflación muy importante”, en realidad sostenido por la extrema baja del consumo.

Además el ministro asegura que “Tenemos un orden cambiario que da una previsibilidad que no tuvimos nunca”. En simultáneo parece olvidar la salida de dólares que mes a mes reemplaza el blanqueo que intentan forzar reiteradamente con dos leyes a tal fin.

Disimulando estas situaciones el titular de Economía dice que “hay dólares para la gente, para las empresas y para recomponer las reservas del Banco Central”, agregando que “estamos en una posición confortable”.

Raro entonces que días atrás pagaron una cuota aislada al FMI y temblaron las carteleras y hasta el JP Morgan encendió algunas alarmas.

Apelando al cinismo habitual se preguntó “¿espero un año electoral volátil con gente muerta de miedo? No. Y no creo que vaya a pasar. Y si pasara, no creo que le vaya muy bien como no les fue bien en octubre del año pasado”.

Es tanta la necesidad de sostener la falsedad ideológica del mensaje, que ante el registro negativo del Índice de Confianza en el Gobierno emitido desde la Universidad Di Tella (-5,9%) Caputo reconoció que “ese número fue malo”, pero no demasiado buscando comparar con otras gestiones de gobierno que son pasado y la realidad, les demanda a ellos corregirlo hoy.

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