Si abuchean a los periodistas “se los voy a agradecer”. Fuente Instagram
No sólo en la sociedad argentina se nota la inequidad tras estos dos años y medio de gestión libertaria, colmada de marchas y contramarchas incluso, violando leyes y la Constitución Nacional, sino que existen otras diferencias poco entendibles.
No se entiende si aplicamos lo que creemos razonable pero si liberamos la imaginación, no es excesivo decir que hay estrategias en marcha y las supuestas diferencias, son parte de la escena montana hasta las elecciones nacionales.
Mientras Javier Milei va al colegio de origen judío “ORT” en medio de una custodia desplegada incluso en “azoteas con personal armado”, a exponer sobre “ética del Estado”, nada menos, Luis Caputo comenzó a exagerar de manera absurda expresiones politizadas como la advertencia de una Argentina peor que Venezuela si vuelve el peronismo, o de pronto, alegar que el plan plata hipotecaria para apenas 18000 familias de ingresos no bajos; es un recurso de “justicia social” (ver nota a parte).
Otra versión entre algunos medios porteños desmentía que hubiera visitado un establecimiento educativo estatal en la zona Sur de la capital, como había trascendido a priori, según rumores.
El presidente destacó ante alumnos del nivel secundario que quienes hablan de la gravedad de lo morosidad en el sistema formal e informal en lo financiero; lo hacen para “dividir a la sociedad”.
En realidad la sociedad está dividida espontáneamente por estas situaciones que relegan a millones de personas del circuito comercial; y por los estímulos de violencia expresados por quien no respeta siquiera la investidura otorgada por el pueblo, no precisamente para el maltrato y la postergación; sin olvidar las conductas anti soberanas que se multiplican con novedades lamentables.
Milei aseguró a los alumnos que “Son argumentaciones para dividir a la sociedad en mercados que claramente generan mucha controversia y de esa manera ir achicando el conjunto sobre los que pueden adherir a la posición del gobierno. Yo confío en los argentinos, vamos a seguir haciendo lo que es correcto y la decisión, en definitiva, va a quedar en manos de los argentinos”.
Pareciera que transmitió la posibilidad de perder votos a futuro pero que de todos modos, simulaba resignarse.
En otro tramo de sus comentarios relacionó la religión con supuestas “condiciones que el capitalismo necesita para funcionar” y se esmeró en atacar al marxismo, calificándolo de “teoría satánica”.
Por ello es que también dijo que “El resultado siempre es el mismo: miseria, muerte, infierno en la tierra; mientras que el programa de Dios trae abundancia y armonía espiritual y material. El programa marxista es un programa satánico que en lugar de traer el paraíso te trae el infierno”, considerando que el liberalismo es “consecuencia directa del primer mandamiento”.
En la continuidad expresiva de lo que parecía un relato, dijo que “la nación que honra el orden divino recibe la bendición de ese orden y la que lo rechaza recibe su consecuencia, no como castigo arbitrario, sino como resultado lógico, inevitable, inscripto en la naturaleza misma de las cosas desde el principio de los tiempos. Yo lo entendí y es por eso que gobierno como gobierno”.
Conclusión que permite preguntarse qué y cómo entendió dichas palabras, cuando ha sumido a un pueblo en la vorágine desesperante de la incertidumbre y el despliegue anti social, que bien podemos relacionar con esa amenaza demoníaca referida.
En cuanto a la propuesta de Milei respecto de “la ética como política de estado” como título en sí, demanda recordar los actos contrarios al Derecho y el odio manifiesto contra el Estado que prometió destruir. Conceptos que surgen del intento de interpretar sus fines a través de los mensajes.
Y en cuanto al tema de la morosidad de la que hay que cuidarse de hablar, según parece, apareció un informe emitido por la Federación Latinoamericana de Bancos, dando cuenta de que en Argentina el grado de morosidad es del 7,3%, ocupando el primer lugar en una nómina de bancos de Latinoamérica cuyo promedio de situaciones anómalas en lo financiero alcanza sólo al 2,78%. En este caso los datos no los exponen los peronistas, kukas, zurdos ni los “soretes”, que suele mencionar el presidente.
A pesar de la profusa información publicitaria del gobierno argentino respecto del otorgamiento de créditos, el registro indica que en nuestro país es el 14,3% del PBI argentino; mientras que en la región latinoamericana el promedio indica un 47,3% de dicho PBI. De allí que podemos inferir que es poco el crédito otorgado y muy alta la informalidad a la hora de las cancelaciones.
Como refiere el dicho popular, “para muestra basta un botón”.
La deuda por estos conceptos relativos al incumplimiento por incapacidad de pago en la República Argentina ya llega a los $14 billones; según la fuente invocada, que agrega que dos tercios están en falta con los bancos mientras que el tercio restante le debe a fintech (operadoras vía internet), cooperativas, prestamistas marginales y tarjetas otorgadas por las cadenas comerciales.


