Mientras que desde el gobierno siguen con discursos divisionistas cargados de violencia variada, alegando buenos resultados de su modelo económico, la realidad se torna cada vez más evidente en lo contrario y exhibe escenas diferentes a las argumentadas.
El dólar cotiza firme por sobre los $1500 y el riesgo país se acerca los 500 puntos tras unos días de bajo perfil que también fue utilizado en los mensajes del exitismo.
El pasado fin de semana se supo a través de diferentes medios de difusión; nuevas variantes sobre cierre de empresas y unos 9000 puestos de trabajo perdidos sólo en mayo.
Otro tema que arrastra problemas económicos, sociales y situaciones previas a enjuiciamientos; son los casos de morosidad de clientes de bancos y de las llamadas billeteras virtuales. No hay plata como dijo Milei por desvíos a otros destinos, y por efecto de la destrucción económica de la microeconomía que cuando está activa, genera consumo, trabajo y producción con resultado riqueza. Hoy no es así.
Para peor, anunciaron que habrá préstamos en dólares a pesar de lo ocurrido en 2001/2002 y la morosidad referida en la actualidad por falta de ingresos para afrontar deudas sobre deudas financieras. En el inicio del 2000 con De la Rua, Cavallo, Sturzenegger, López Murphy, Patricia Bullrich, Larreta y otros operadores, responsables de manejos similares con el dólar crediticio, la cosa terminó muy mal.
Hay que repensar ideas nuevas y no aceptar la repetición del FMI a cuyos directivos no les importa el efecto; sino el sostenimiento de sus políticas financieras para ganar miles de millones de dólares, y de paso, generar negocios para otros acreedores de segunda y tercera instancia cuando el Fondo no presta más.
Ya sabemos que la degradación lleva a la implosión económica y financiera.
Dicen que hay riesgo político que somos terroristas, cuando es lo que han provocado con las viejas recetas, la deuda con el FMI y la administración anti social; anti productiva y pro importadora en desmedro de la olvidada industria argentina.

