Argentina está endeudada con el FMI por una suma superior al total de lo que deben Ecuador, Ucrania, Egipto, Pakistán, Kenia, Costa de Marfil y Bangladesh.
El mayor crédito otorgado por el FMI a nuestro país lo tomó durante su presidencia, Mauricio Macri. Luego llegó el otro acuerdo con Javier Milei.
Se cumplió la primera de las dos (o tres) jornadas previstas para la visita de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, concretándose curiosamente primero una reunión con el ministro de Economía, Luis Caputo; acto seguido conferencia de prensa y más tarde, conversó con el presidente Javier Milei.
Hubo también una atípica reunión con los integrantes del gabinete nacional ampliado.
El aspecto macroeconómico, el estado financiero, la inflación, acumulación de reservas y superávit fiscal fueron los temas destacados, siempre en los términos que ya conocemos y que no se condicen con la realidad.
Georgieva citó estos aspectos en base a lo que ya escuchamos de los funcionarios nacionales.
Para la funcionaria del FMI “La confianza del mercado ha regresado”, pero a la vez pidió fortalecer el plan económico, proveer mejores condiciones financieras para las PYMES y personas físicas; con el agregado del uso intensivo de hipotecas como herramienta de reaseguro para el sector prestamista. Esto último se supone a sabiendas de las dificultades que padecen mes a mes los tomadores de créditos, ante el incremento de los costos de vida y el congelamiento o limitación de la suba salarial.
Lados flacos de Milei
Otro de los puntos que resaltó como importante fue la “construcción de carreteras” y para ello consideró que es importante acelerar las inversiones físicas para conectar mejor a la economía y para impulsar la construcción. En cuarto lugar pidió continuar con la eliminación de las barreras burocráticas en la económica y destacó, al respecto, la labor del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
En un rapto de obviedad comentó: “Me interesa en particular, y estoy mirando, qué es lo que se está haciendo para las PyMEs. Por lo que dije al principio, las PyMEs son las que crean la mayor cantidad de puestos de trabajo”. Hubiera sido importante que opinara sobre el tema ya que son miles de estas empresas las que desaparecieron en la actual gestión libertaria, con la consecuente pérdida de puestos laborales.
Asimismo citando que hay un escaso 8% de desempleo en Argentina, agregó que “una gran parte de esto se da en el empleo informal”, considerando que “la reforma del mercado laboral que se ha planteado es una parte muy sana de lo que se puede hacer”. Otra referencia que la historia demuestra fallida ya que el sector empleador en la medida en que logra mejoras, no las convierte en superación de deficiencias en las relaciones laborales. Más aun, ya se ha advertido desde varios sectores relacionados con el tema, que la flexibilización laboral generará mayor incertidumbre y peores relaciones laborales por pérdida de derechos o garantías de trabajadores y trabajadoras. Hoy consideran ocupación laboral por ejemplo, a las personas que prestan servicios de entrega de productos llamados “rapi”.
Claramente que no mencionó la realidad económica en la base de la sociedad ni de esos puestos de trabajo informales con actividades básicas, cuya proyección de futuro vence cada día.
Además destacó las obviedades conocidas como la explotación de hidrocarburos por la que visitará yacimientos de YPF y posiblemente de CHEVRON en la formación Vaca Muerta; agregando lo relativo a la minería y la agricultura.
Fuera de ello los argentinos sabemos que existe una desertificación económica en el consumo cotidiano y un estado industrial con más de la mitad de las instalaciones paralizadas.
De allí que la funcionaria no tuvo más alternativa que solicitar la reactivación de servicios para la sociedad, la construcción interrumpida desde hace dos años por decisión del gobierno, especialmente en mantenimiento y construcción de rutas actualmente en pésimo estado en todo el país. No olvidó tampoco mencionar la reactivación de la “logística” aunque sin detallar el alcance o la significación del término; que supone reactivar profusamente la economía para que accedan todos los sectores de la sociedad.
Volver a la capacidad de consumo perdida por las políticas nacionales, apelando a la capacidad fiscal destacada por la funcionaria; significaría la puesta en marcha del sistema productivo, y eso, Kristalina lo sabe, demandaría un cambio radical en el proceso económico impuesto desde el FMI y cumplido por la dupla Milei/Caputo (Luis). Una contradicción o un disimulo discursivo obligado por esa corresponsabilidad entre el/los gobierno y el Fondo al momento de otorgarse los créditos impagables.
En cuanto a la situación de la mora para con el sistema financiero, Georgieva mencionó la supuesta buena predisposición para un refinanciamiento accesible y razonable por la situación reinante, pero no agregó más que otro riesgo para el deudor, es que dicho sistema impulse la generación de hipotecas sobre inmuebles para ampliar la oferta financiera. De nuevo hay que decir que si no existe reactivación productiva y consumo habrá continuidad de incapacidad económica y por ende, imposibilidad de cancelaciones de deudas con atrasos al borde la incobrabilidad.
SI no hay mejora económica en toda la sociedad y estabilidad real para la micro economía, el uso de hipotecas se convertirá en otro recurso para agilizar las ejecuciones judiciales y los bancos se convertirán, como en otras épocas, en grandes inmobiliarias atestadas de propiedades y ese, no es su negocio.

