Tal vez el tema de la demanda de dólares por parte de ahorristas, o especuladores con gran capacidad de compra; sigue siendo una realidad que no han logrado cambiar en el proceder quienes hoy gobiernan y manejan acciones económicas y mucho más financieras, para sostener un modelo, sistema o proceso con el que “no dan pie con bola”.
Simpleza expresiva para lo que no es tan complejo como lo pintan desde el gobierno, diciendo que vienen tiempos difíciles para luego alegar que la “cosa crece” en lo económico (?) sin que en la gran base social eso se note.
En estos días el BCRA emitió información sobre el movimiento en el mercado de cambio tras un año de liberación del billete para compras por parte de personas físicas. Se supone que los empresarios siguen sin poder comprar dicha moneda pero aun así, tras este año. Salieron del país según el BCRA, más de U$S 41000 millones.
Cifra que recuerda la similitud con la que Lagarde/FMI le prestaron a Mauricio Macri para que la paguen los argentinos.
La estadística de este banco de Bandera, indica que anualmente habría un promedio de U$S 27000 millones de demanda en billetes estadounidenses impulsadas obviamente por sectores privados, de los que difícilmente nos convenzan de que son ahorristas y no empresarios que fugan capitales.
Esa gran base social en Argentina en casos no tienen recursos para alimentarse y menos aun para comprar dólares.
El Informe de Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario (BCRA), asegura que en abril de este año, compraron U$S2.758 millones, cuando la mayoría consultada por diversos medios en las grandes ciudades; alega que no le alcanza el dinero para cada mes.
Desde el “levantamiento del cepo” mensualmente se han vendido unos U$S 25000 millones mensuales.
Mientras que de manera excepcional sectores de los hidrocarburos (Vaca Muerta especialmente) y de la explotación agro ganadera generan ingresos de dólares por algunas inversiones, desde el llamado sector “minorista” sostienen la demanda mensual de dólares para atesoramiento.
Las variantes (de unos U$S 5000 millones) en esta demanda se dieron en meses previos a las elecciones de 2025 con algún incremento cuyo nivel bajó posteriormente.
En simultáneo se observó que un número importante de habitantes del apís, no tuvo dinero para este tipo de inversiones, afrontó como pudo sus necesidades y llegado el momento de lo que los observadores económicos advierten; con una devaluación del peso, los que compraron dichas divisas ganarán más dinero, mientras que los insolventes productos de un modelo o sistema restrictivo, volverán a ser los que se harán cargo de los efectos inflacionarios.
Así lo demuestra la historia en argentina cuando se dieron estos procesos de destrucción del Estado, de la economía productiva y la proliferación de las especulaciones financieras.


