La situación social y económica en Argentina se parece cada vez más a la del 2001. Hay sectores que reiteran su rechazo y disconformidad ante el atropello de la casta gubernamental, en este caso, incumpliendo la Ley de Financiamiento Universitario.
La marcha del 12/5, y van cuatro; mostró el estado de situación y resistencia existente en la UBA y en las provincias; en las que la defensa de los Derechos constitucionales son ratificados ante la brutalidad preponderante; abusando del poder transitorio concedido.
Aun así desde el gobierno, en la creencia de ser omnipotentes, ratificaron la postura economicista contra la educación pública del sector, en este caso, a través del subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez.
Mientras tanto los principales responsables del desastre anti educativo estaban en silencio. El funcionario calificó la tremenda movilización de “política”, para lo cual citó al vicepresidente del Consejo Interuniversitario Nacional, Anselmo Torres, porque tiene una foto con el gobernador Kicillof.
¿Y cuál es el problema? Acaso Álvarez no tiene fotos con Milei y otros funcionarios políticos? Él es un funcionario político y desde el gobierno necesariamente están haciendo política. Su política.
La justificación absurda de Álvarez demuestra que están en sus cargos sin conocer la realidad funcional de un gobierno. No es malo hacer política, es imprescindible; aunque lo negativo es practicar la mala política, el abuso de cargo público y varias cuestiones que hoy rondan la casa rosada advirtiendo que están en el propio lodo, todo manoseaos.
Este funcionario sigue la línea política de Milei y como bravucón alega que mantendrán la restricción presupuestaria. Se queja de la inversión pública pero nada dice de coimas, sobre precios y gastos sin respaldo salarial exhibidos como dueños de la plata y de la vida de los argentinos.
La política exige el fiel cumplimiento de las leyes aunque a los del FMI no les agrade.


