Tras otra aparición de Domingo Cavallo advirtiendo a Javier Milei sobre sus consideraciones negativas respecto del manejo económico del país, se produjeron renovados intercambios que terminaron en la repetida descalificación de parte del presidente.
Cavallo no fue presidente pero manejó gran parte de las acciones del gobierno de de la Rúa tras efectuar algunas aplicaciones similares con Carlos Menem, en base a la doctrina del fracasado neoliberalismo argentino. Tiempos del uno a uno de la convertibilidad Peso/Dólar; que también dejaron regueros de vaciamiento económico.
En el gobierno de Menem se liquidaron y concesionaron a favor de privados empresas estatales y en el de de la Rúa, como no alcanzó la plata para las exigencias de los buitres financistas apelaron a recortes o ajustes en partidas presupuestarias.
La historia se repite y por eso repugna cuando nos dicen que vinieron con lo nuevo, contra la casta y para el endeudamiento que aumentaron con otro negociado con el FMI a pesar de que en campaña Milei negó que lo hiciera. Se olvidó o disimuló que está el mismo Caputo de la gestión Macri con el Fondo. También es el mismo.
Y hoy, todavía con sus creencias firmes a pesar de no haber tenido éxito cuando pudo aplicarlas, Cavallo sostiene que la economía debería ser libre, abierta y magnánima con los que se quieran llevar los dólares. Algo que hoy ocurre a pesar de la limitación del cepo varios criticaron y que Milei tampoco puede levantar porque la realidad es precisamente la que niega con su ministro de Economía.
Faltan dólares porque las deudas siguen siendo tremendamente superiores a los ingresos en esa moneda y el descontrol (tal vez acordado) sigue favoreciendo la fuga en manos de los que manejan el gran capital y de hecho el poder. No obstante en esta gestión se fortalecieron los conceptos absurdos sobre dolarizar una economía que además de pobre, está naturalmente pesificada.
Fue y es otro gran negocio para los pocos que siguen manejando la famosa macro economía y destruyendo la de base, la del bolsillo popular pulverizado para bajar artificialmente la inflación y que las grandes empresas puedan recaudar más ganancias restada a los salarios.
Claro está que el antecedente dejó tela que en parte se usa en esta nota al recordar que Cavallo dijo que Luis Caputo es un “trader” (compra venta de papeles para ganancia rápida especialmente a costa del estado que también dijeron odiar) y no un profesional de la economía porque adolece de doctrina. Que ensaya una acción y si fracasa opta por otra diferente y así sigue flotando tal como lo muestra el endeudamiento impagable.
A dichas críticas calificaciones Caputo le dijo a Cavallo: “Estimado Mingo, si hay resentimiento, tratá que no se note. Por una situación económica mucho más sencilla de solucionar, terminaste imponiendo un corralito e inventaste el siniestro impuesto al cheque. Has hecho un culto de violar la propiedad privada, generando una desconfianza en la gente que seguimos purgando hoy. Y porque soy respetuoso, prefiero no contar los disparates que me sugeriste los dos primeros meses de mandato. Además de tus errores, por no decir HORRORES de pronósticos”.
Cavallo había vuelto a advertir el riesgo de una economía como la actual amenazada por una corrida cambiaria que no saben ni pueden parar si no tienen acopio de dólares genuinos. Rematando el avance Cavallo aseveró que “Cuando tenga acumuladas US$10.000 millones de reservas netas, ahí sí va a tener capacidad de intervenir para parar una corrida cambiaria”.
Tema pendiente y que para el referente de la Fundación Mediterránea es también motivo de la persistencia de los registros altos del “riesgo país” que publica y establece el J.P. Morgan en base al grado desconfianza de grandes capitalistas para con el gobierno libertario en este caso.
Consideraciones que terminan pegando también en lo político con la advertencia de que este panorama ha de influir cada vez más según se acerquen los tiempos electorales y el acto ciudadano electivo en 2027.
Y completó su panorama lapidario asegurando que hasta que ese número de dólares no esté a la vista, no bajará el riesgo país, Argentina no podrá salir al mercado voluntario de deuda financiera internacional y no habrá tranquilidad para llegar a las elecciones presidenciales de 2027.
A todo esto cuando se esperaba que Milei descargara su habitual verborragia insultante, contra Cavallo en este caso, sus apreciaciones comparadas con otras fueron más formales que nunca, alegando que los fundamentos del economista eran insuficientes, que le parecía una vergüenza lo dicho y que estaba sorprendido para mal por un juicio ligero, mientras titubeaba en parte dudoso, al parecer, de lo que decía.


