El gobierno que encabeza Javier Milei ratificó su intención limitante para la actividad periodística que había sido suspendida en la casa de Gobierno.
Si bien se levantó la prohibición de ingreso a los representantes de medios de prensa acreditados, rigen nuevas medidas de corte restrictivo que superan el criterio durante el peor tiempo de la dictadura cívico, militar, eclesiástico de Videla y sus cómplices.
Con el pretexto oficial de “reforzar la seguridad” se decidió limitar el acceso y la circulación, anticipándose a la eventual decisión judicial que obligaría a la apertura del espacio provocando más problemas políticos al gobierno de la Nación.
Vale recordar que es obligatorio en el proceso de ingreso a partir de la aplicación de la huella dactilar, figurar en el listado de los periodistas acreditados, exhibir el DNI y la credencial obligatoria durante la estadía; que tendrá mayores limitaciones para el tránsito dentro del edificio.
Una de las limitaciones conocidas es la de no ingreso al Patio de las Palmeras ni al balcón del sector, impidiendo la visión de quiénes ingresan también con la colocación de vidrios esmerilados.
Desde ahora dicho personal sólo podrá ingresar a la Sala de Periodistas, los sanitarios, la cafetería, el comedor y el Patio Malvinas, quedando prohibido su tránsito por el resto de las instalaciones con más la imposibilidad de contacto con distintos funcionarios.
La versión oficial alega que las medidas son de corte formal para mantener el orden interno con más la aplicación de protocolos muy estrictos; que sin duda han de incomodar a los ingresantes en funciones periodísticas que pasan a estar bajo un control impropio.
En las horas previas a dichas novedades se temía una decisión judicial favorable a los reclamos recibidos incluyendo solicitud de medida cautelar, por lo cual, decidieron dejar sin efecto aunque con más limitaciones, la restricción de ingreso inadmisible en un Estado de Derecho.


