Todavía impera el criterio del “sálvese quien pueda” que inspiran los gobiernos neo liberales que en Argentina dejaron y dejan actualmente, una marca muy negativa en la sociedad.
Lo vivimos con la dictadura de Videla y los asesinos asociados; con la violencia y destrucción económica, productiva y social; con Menem, De la Rua, Macri y hoy con Milei. Los que abusaron del término “mérito” despreciando a las víctimas diversas del modelo anti estatal contra la riqueza de la política inspirado de la solidaridad.
Palabras que siguen quemando la piel del Derecho con argumentos de que los viejos se van a morir antes o el que pueda coma y si no morirá de hambre, o que el Estado no está para atender las necesidades de los pobres o desamparados. Términos brutales que expresan estos personajes que creen que la viuda es espontánea y nunca necesita asistencia. En todos los órdenes han atropellado Derechos sin medir consecuencias y es tiempo de repensar el destino del voto, que nunca más debe beneficiar a los destructores del Estado constructor de la Nación y respaldo de garantías de la sociedad organizada.
Y no sólo eso sino que destruyeron la cadena productiva, comercial y del consumo, sentenciando a millones de personas a la miseria y a la impotencia con semejante engaño; a partir de la falsedad ideológica de sus palabras y según sus criterios a bastonazos, con gases nocivos y prohibiciones propias de un modelo dictatorial que niega los Derechos Humanos.
Un modelo que cuenta con integrantes como Luis Caputo que alega que los créditos preferenciales del Banco Nación para funcionarios, son ejemplo de justicia social. Referencia que Javier Milei y sus allegados han negado y niegan calificándola como “un curro” al igual que a los Derechos referidos.
Convivencia y construcción social necesitan la pluralidad opuesta al individualismo de los que hoy, disponen del poder del Estado que repudian y prometieron destruir.


