El gobierno de Javier Milei está en una situación agravada tras dos años de una administración neo liberalizada con rumbo cambiante devenido de los gritos libertarios, hasta el indisimulado intervencionismo buscando soluciones a las adversidades económicas y financieras.
El resultado exhibe mayor endeudamiento a pesar de que el ministro Luis Caputo diga que no es así, y que lo oferta periódica con emisión de bonos o los préstamos de amigos, no incrementan el compromiso a futuro.
Algo indemostrable ante la continuidad de pedidos de auxilio que en este caso, orientarían a los gobiernos de Italia e Israel, en función de las relaciones políticas, ideológicas y religiosas que comparten, aparentemente, Milei, Meloni y Netanyahu.
El ministro de Economía Caputo, en estos días anunció que los próximos vencimientos de deudas en 2026, estaban cubiertos pero en realidad esos dólares no están en las arcas estatales, y por ello, es que busca otra vez financiamiento en nuevos horizontes tras agotar las fuentes tradicionales al parecer agotadas.
En este aspecto corren versiones en cuanto a que la búsqueda financiera en Israel e Italia se debería a que el acuerdo con los EEUU estaría finalizado.
Argentina no puede apelar a la bolsa de Wall Street porque los inversores del sector, encendieron sus alarmas ante el incremento del riesgo país que tampoco pueden controlar como lo presentaron meses atrás desde el ministerio de Economía.
En este sentido Caputo aclaró “Tenemos opciones más baratas que salir a colocar deuda en el mercado internacional. Ya tenemos financiamiento identificado para cubrir los próximos tres vencimientos de capital, unos 9000 millones de dólares. Los intereses se pagarán con el superávit. No necesitamos ir al mercado”.
La versión fue tomada del mensaje del ministro de Economía en el 21° Simposio del IAEF, agregándose el argumento que no coincide con la creciente deuda del Tesoro estimada en casi U$S 18000 millones sólo para dos meses: “No tenemos pensado salir al mercado internacional. Este es un Gobierno que no toma deuda, la cancela”.
La gestión ante los países referidos persigue la obtención de hasta U$S 5000 millones, que al parecer no los aportarían desde los EEUU.
En este caso ni Trump ni Bessent aparecen en la escena como en otra oportunidad en que el prestamista dijo que habían hecho un buen negocio.


