Mientras nos entretenemos con Adorni, que repite antecedentes de otros gobiernos, la crisis carcome estructuras sociales. No hay que pensar en algo desconocido, sino en una administración repetitiva de lo peor que la memoria recuerda.
Hoy Mendoza y Santa Cruz con problemas sectoriales por el desequilibrio provocado. En Jujuy la policía reprimió docentes tras sus propios reclamos salariales. La policía ya mostró en distintas jurisdicciones que hay disconformidad, y no quieren callarlo ni disimularlo.
San Juan exhibe movilizaciones como en Catamarca con marchas bajo el lema de “no tenemos miedo”. ¿Miedo a qué? A la represión del modelo nacional que también repite el rigor como en los peores tiempos de los golpistas violadores de la Constitución y del pueblo argentino.
La quita y concentración de capitales públicos por parte del gobierno nacional, genera la exteriorización del descontento porque las necesidades crecen mientras que nadie se hace cargo de los endeudamientos. Neuquén es una excepción por sus características de administración y gestión en base al fenómeno Vaca Muerta, el sostenimiento turístico y a la gestión para nuevos desarrollos energéticos; priorizando el trabajo.
Contrario a la plantilla nacional, el gobierno provincial disminuyó su deuda y logra la atención en aumento de empresarios internacionales; que reconocieron las condiciones para invertir en desarrollos y no en rebusques timberos.
La concentración de la riqueza con el sacrificio de gobiernos y pueblos provinciales, es el factor destructivo empresarial, laboral y económico. Cierran centros productivos, se retiran del mercado y trabajadores conformando bolsones de desocupación.
Generadores de las crisis que ratifican posiciones mientras avanzan las nubes tormentosas que obligan abrir los paraguas, y cambiar el rumbo para no terminar con la paz social atada con alambre, controlada con gases y garrotes cual régimen absolutista.


