Mucho se habló del abuso de poder desde los cargos políticos y al parecer, sus más aguerridos voceros, hoy siguen siendo ejemplos de lo indebido.
En esta oportunidad no se trata de Spagnuolo, Karina Milei, Luis Caputo o etiquetas difundidas como la de LIBRA, sino que nada menos que del ministro de Desregulación y Transformación del Estado (desnaturalización del Estado), Federico Sturzenegger, con extensión del beneficio a su esposa María Josefina Rouillet.
La mencionada es la figura con la que se identifica a la Asociación Argentina de Cultura Inglesa destinataria de más de $ 144 millones para solventar el costoso proceso de enseñanza para el personal de Cancillería, justificado con el Plan Estratégico de Capacitación 2025–2027.
Atrás quedaron las quitas y reducciones presupuestarias de entidades estatales cuando el presidente Milei y allegados aseguraban que no había plata para servicios diversos con fines indudablemente sociales. Por citar algunos; enfermos, profesionales, técnicos y auxiliares del hospital Garrahan, INCAA, universidad pública, o los jubilados y pensionados de la ANSES sentenciados anticipadamente.
Lo concreto derivó en la “DENUNCIA PUBLICACIÓN STURZENEGGER Y OTROS” que formalizaran los abogados Juan Martín Fazio y José Lucas Magioncalda con alcance a la cónyuge del referido ministro, Rouillet.
Los demandantes solicitan se verifiquen las correspondientes declaraciones juradas y publicaciones en tiempo y forma, advirtiendo sobre la posibilidad de incumplimiento del/los trámites ante la obligatoriedad de garantizarse la debida transparencia.
Sobre el tema el canciller argentino, Quirno, alegó que existen antecedentes de contratos similares que datan de “2018”, y que se cumplieron las pautas devenidas de la existencia del vínculo familiar.
Veremos el proceder judicial, los tiempos y las comprobaciones pertientes.


