Tiempos de sacrificios ante una corriente enceguecida por sus propias angustias y el arrepentimiento oculto de haber sido lo que son, engañados nuevamente con el mensaje facilista, vacío y xenófobo. Algo que demuestran con el repudio a los Derechos, odiando y discriminando al diferente en su más amplio sentido; y excluyendo con indisimulada violencia.
Transitan por la vida sin más destino que lo fugaz; blandiendo el arma para degollar al prójimo.
Eso lograron con el bombardeo a la Plaza de Mayo en el ’55, y con el golpismo dictatorial hasta filtrarse en la política con Menem, de la Rua, Macri y Milei.
Son parte de la casta que le endilgan a terceros, pero no pueden ocultar su participación de distintos gobiernos. Cito a Bullrich, Larreta, Sturzenegger, Luis Caputo y las continuaciones para quienes deben verlo sin disimular.
Hay un estado de provocación y violencia tan indisimulado que ya parece aceptable.
La negación de la verdad ya no necesita de subterfugios ni explicaciones por que cuentan con la espontánea aceptación de los que hicieron posible su encumbramiento; para aplicar las mismas políticas que el mayor referente de la economía dictatorial, neoliberal y cómplice asesino llamado Martínez de Hoz, respaldado por Videla.
Dicho para que la memoria flaca engorde y la ignorancia sepa cuál es la esencia y la verdad del proceso deshumanizado, anti nacional que sojuzga de nuevo al pueblo.
Trabajan para un modelo económico que impusieron e imponen desde el FMI con la observancia rigurosa de Trump, cuidando los grandes negocios para su burguesía empresaria estadunidense. La que busca desplazar a la de la Argentina para concentrar la enorme riqueza de la que los argentinos rara vez pudieron disfrutar.
Modelo libertario pero intervencionista, deshumanizado excedido de falsedad ideológica encarna lo más dañino de la especie política, para volver a las fuentes de la degradación social y soberana.


