Neuquén Patagonia - República Argentina
Fecha de inicio 28 de abril de 2006

Alarma geopolítica

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, abusa permanentemente del poderío armamentista para intentar dominar gobiernos y tomar territorios nacionales tales como Canadá, México, Panamá, Groenlandia, la Venezuela bombardeada y de hecho la Cuba nuevamente amenazada.

Cada uno de estos países tiene su propia organización estatal y por ende, la respetable figura territorial autónoma. Cada uno de estos y otros países tienen sus características de funcionamiento para la autodeterminación pertinente.

Los problemas que puedan existir dentro de estas y otras naciones son de exclusiva responsabilidad interna, el buscar sus respectivas soluciones, sujetas a los resultados de los sistemas electorales. Y si existirían situaciones reñidas con la legalidad y la vigencia de los Derechos Humanos, deben ser los pueblos organizados los que atiendan dichas dicotomías.

Pero las realidades nos demuestran que existen desviaciones institucionales y que ningún país está exento de la amenaza o ataque extra nacional, como lo demuestra la historia, mediando siempre intereses geopolíticos que inlcuyen riquezasnaturales renovables y no renovables,

En este caso Trump lo dijo y reiteró que al margen de haber secuestrado a Nicolás Maduro por la fuerza, atques aéreos mediante, lo que le imoprta es el petróleo venezolano.

Así fue que prácticamente ordeno a empresarios de los hidrocarburos de su país, que inicien la extracción de petróleo y lo trasladen a posiciones propias para su procesamiento y uso diverso. A cambio de lo que Trump dice que es una compra de todo el petróleo extraíble, exige al gobierno de Venezuela que con el dinero pagado por la explotación hidrocarburífera, se compren productos estadounidenses.

Un claro acto de extorsión, tras la invasión empresarial con respaldo de las armas dispuestas en aguas aledañas a las costas de Venezuela. Naves de gran poderío armamentístico que no sólo bombardearon varias de menor calado y porte alegando contrabando de drogas sin investigación previa; sino que han capturado barcos de transporte de petróleo con banderas de terceros países.

Violencia armada, bloqueo marítimo con respaldo armado, secuestro de barcos petrolero, retención y eventual uso del hidrocarburo, y la última medida ilegal, advertir a la presidente Rodríguez, que si no se aviene a las exigencias del gobierno de los EEUU, volverá a usar la fuerza armada.

Una clara y no menos repudiable dictadura, respalda como en los años 70 contra gobiernos latinoamericanos, acosados económicamente, derrocados con golpes de Estado respaldados con armas e inteligencia; de uno de los principales colonialistas con una historia que excede sus márgenes transformada en prontuario delictivo.

Es el mismo país que despliega frente a todo el continente latinoamericano naves de guerra y ensaya incursiones ilegales con destinos como las provincias de Tierra del Fuego y Neuquén. Estas últimas, situaciones favorecidas por el gobierno de Javier Milei, atropellando el federalismo y abriendo las puertas a una invasión maquillada de comitivas cuyos fines, tampoco se dieron a conocer.

Estamos ante un proceso de dictadura dominante en todo el continente desde México hasta la Argentina en Ushuaia, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

Se está replicando la avanzada en América del Sur como con el intento contra Groenlandia, la injerencia belicista en Ucrania y el proceso misilístico permanente con el que buscan confrontar hasta con el extremo Oriente; que, a decir del extinto presidente Carter (EEUU), hablando de China, no ha cometido ninguno de los delitos geopolíticos que sí abundan en la agenda cumplida de los EEUU.

Ante este panorama, vale destacar las coincidencias también geopolíticas de 7 presidentes reunidos en Panamá, estableciendo las bases para una integración como la que causalmente y coincidentemente, plantearon José Francisco de San Martín y Juan Domingo Perón, a lo largo de los siglos y en aras de la integración latinoamericana, trazando un eje de integración de gobiernos y verdadera unión de los pueblos americanos; que no quieren ser parte de los Estados Unidos de Norteamérica.

Si vale la reacción de la Unión Europea también debe aceptarse la independencia de los países y pueblos del subcontinente más rico del mundo, ambicionado históricamente por los verdugos que nos trataron como ocupantes del patio de atrás de la casa grande.

Basta de dominación económica y política, repudiando todo intento de asalto a las naciones legalmente constituidas que, a pesar de ello, siguen siendo amenazadas por un peligroso presidente que además, cuenta con el apoyo de su par argentino, respaldando los abusos que la Constitución argentina rechaza y advierte sobre su ilegalidad.

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