Así como el FMI rompió sus reglas al negociar con Argentina, con Lagarde/Macri, otorgando un crédito por el que no acreditaba el aval correspondiente; algunas potencias occidentales encabezadas por Donald Trump a riesgo de mayores amenazas; están colaborando contra el Derecho internacional.
Lo hacen a favor de un proceso pro bélico que sin disimulos, el presidente de los EEUU, recuerda a los destinatarios el intervencionismo armado aplicado en Venezuela.
Donald Trump que lleva en su bagaje no sólo el poder y el placer de su fortuna, sino el efecto atenuado de varias decenas de juicios, está la prueba de la acusación de ser violador. Y así actúa desde su lugar presidencial de una de las potencias más poderosas del mundo.
Escuchamos que en cada exposición agrega la amenaza a otros presidentes con el fin de amedrentarlos para la rendición a sus pies, o en su defecto, entrar y tomar territorios y riquezas mediante ataques armados. Tanto va el cántaro a la fuente que al final, se rompe.
Y con este dicho popular asocio la situación con las reacciones que también pueden ejecutar otros gobiernos de potencias que tienen también sus intereses; que al menos no son planteados bajo amenaza sino como cualquier negocio entre naciones; sin pedir rendiciones ni sujeciones políticas.
Y si recordamos la guerra entre Rusia y la OTAN, que en parte, está dispuesta a seguir con el belicismo, usando el pretexto de Ucrania. País condicionado para convertirse en otra base misilística de las que no apuntan a los EEUU sino hacia Rusia, China y la India que, sin perjuicio de la actual postura política, no se rendiría a la locura impredecible de Trump.
A los distraídos recordarles Venezuela, Canadá, México, Colombia, Groenlandia, Cuba; y otros países que pueden ser amenazados para robarles riquezas tras el bombardeo y una transición a medida, para Donald Trump y los intereses que representa.


