Mientras que la Reserva Federal de los Estados Unidos de Norteamérica bajó la tasa financiera anual al 3,60% (promedio), el gobierno de Argentina vendió bonos (BONAR) en dólares ofreciendo una compensación del 9,26%. Dato suministrado por la Secretaría de Finanzas que por cierto festejó el ministro de Economía Luis Caputo tras conseguir U$S 1000 millones.
Lo cierto es que esa cifra no tendrá un destino productivo o constructivo y menos de asistencia social, sino que apenas si alcanzará para pagar vencimientos en la segunda semana de enero 2026, por un total de U$S 1.187 millones. Se trata de los bonos AL29 y AL30.
Y sobre este tema de los papeles del Estado, Luis Caputo para justificar los números de la realidad, no aprobándolos sino negándolos, dijo que el riesgo país que determina los costos financieros, es producto de un error de diseño señalando a su par Martín Guzmán. Cuando el riesgo fue menor era válido y festejaba pero ante la realidad que no logran superar, es erróneo. Todos los endeudamientos improductivos son malos.
Argumentos que le quitan seriedad a la expresión y a la gestión que bastante mal tiene al común denominador de los argentinos. Y en eso dicen que la responsabilidad es de gobiernos anteriores, exceptuando al de Mauricio Macri, responsable del retorno al FMI y del gran negociado. Videla, Cavallo/Sturzenegger y el mega canje, el “acuerdo” de Mauricio Macri/Luis Caputo con el Fondo de Lagarde y ahora, Javier Milei con el experimentado Luis Caputo, y el vicio de endeudarnos para pagar deudas diciendo que no es nueva, tomándonos por estúpidos.
Muchos merecen ese calificativo aunque se digan crédulos, “para darle más tiempo al gobierno”. Lo que será clave para las deudas que ni nosotros ni el Estado podremos pagar. Los financistas y la Justicia, cuando reclamen que se acuerden de sus nombres y de la connivencia con funcionarios extra nacionales.


