La escena económica no ha mejorado y prueba de ello son las provincias, con los gobernadores ansiosos y preocupados por la escases de recursos. Situación por las medidas de la Administración Milei/Caputo/Sturzenegger que generó un estado más que crítico en grandes sectores sociales, comerciales e incluso entre grandes empresas.
Frente a esto el gobierno nacional insiste en que la situación deviene de lo provocado por los otros gobiernos sin recordar puntualmente, el endeudamiento de Macri que es el causante de la situación financiera que luego agravó el mileismo, con el mismo ministro Caputo y más deudas en gestión. No dejan de buscar capitales porque no hay riqueza suficiente para enfrentar compromisos como el de los U$S 4500 millones que vencen en enero 2026 y todavía no están los dólares para el pago.
A esto Milei alega que es mejor renovar plazos de deudas que ahorrar dólares. Definición que respalda alegando que el hecho de comprar divisas “generaría inflación”. Números y conclusiones como si pagarían los compromisos y no fueran “roleados” como gustan decir, para que lo paguen los futuros gobiernos.
Círculo vicioso gestado por el modelo neoliberal que dicen superador, aunque la realidad económica, laboral, social, empresarial, financiera y sus consecuencias, les advierten día a día la suba de la temperatura. En las provincias se cocinan las deudas generadas por Milei y equipo: para reducir erogaciones contrariando la Constitución y normas legales.
Se supone, para recaudar más dinero y pagar deudas pero postergan cancelaciones ante el agujero negro de miles de millones de pesos. Las provincias acreedoras millonarias deberán formalizar judicializar los reclamos para no incumplir deberes funcionales.
Ese es uno de los límites que le están pidiendo a Milei que de hecho los ignora y seguirá adelante. Hay que reclamar en el Poder Judicial a pesar del riesgo de convivencia, porque en definitiva siempre que “llovió paró”.


